(Crónica aparecida en www.nochederock.com) Recibimos la visita de los gallegos Sugar Mountain en Picos, presentando su segundo disco In the Raw. Una gran noche de rock and roll y setenteo. La primera frase que se escucha al poner In the Raw en el reproductor es "I know we are not in 1964, but sometimes I pretend so...", ayer en picos la presentaron acertadamente como una declaración de principios, y creo que les define bastante bien. Ver a Sugar Mountain es viajar hacia ese sonido. Abrieron fuego con la que se convirtió inmediatamente en mi favorita del disco, Not Your Business. Desde el primer momento el sonido fue excepcional, claridad cristalina de las guitarras, especialmente de la de el vocalista, Javier Ruano, quedando la de Yago Carreño en alguna ocasión un poco más floja en cuanto a volumen. El bajo y la batería a la perfección, alucinado me quedé con el sonidazo y comentamos largo y tendido el control de los silencios y el ataque de la pua de Rubén Alvarez, y la potencia controlada de Ivan Trigo en la batería, igualmente alto nivel por parte del teclista, que se movía con soltura tanto en los momentos Hammond como con el sonido piano del más puro r'n'r cincuentero. Pero como sabeis toda esta disección de buenos músicos sería absurda si la banda no fuese a una, y eso es lo que más me gustó del concierto de anoche. El sonido conjunto clarísimo, potente y la sensación que transmitían de estar disfrutando del concierto tanto como nosotros. Hendrik Roever (Los Deltonos, y músico cuasi-residente de los picos wisky bar) colaboró con ellos en un par de canciones, al parecer han tocado juntos en más de una ocasión, y supongo que hayan hecho buenas migas porque Iñaky (A.K.A. cojomanteca - Mejórate tio!!), tampoco quiso perdérselo. No hay mucho más que contar, sólo que nos fuimos de picos con muy buen sabor de boca y con ganas de volver a ver a este grupo en cuando tengamos una ocasión. Por la mañana al escuchar el disco, (que por cierto está producido por Eric Ambel y suena-que-te-cagas), la sensación aun ha mejorado. Un gran grupo, que teníamos demasiado cerca como para no haber conocido hasta ahora. Maldita sea.